jueves, 29 de junio de 2017

El Hijo Tuvo Su Principio Por Su Engendramiento


Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
Capítulo 5, del libro: “El Caso de la Teología de la Unicidad”.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com

Para ver otros capítulos de esta obra de clic aquí:
(Capítulo 1), (Capítulo 2), (Capítulo 3), (Capítulo 4), (Capítulo 5), (Capítulo 6), (Capítulo 7), (Capítulo 8), (Capítulo 9).



La doctrina de la Trinidad afirma que el Hijo nunca tuvo un principio, porque supone que el Hijo como Hijo, siempre ha existido coeternamente con el Padre a lo largo de toda la eternidad pasada. Pero en contraste con la doctrina tradicional de la Trinidad Católica Romana, las Escrituras prueban que el Hijo no fue siempre un Hijo para el Padre, y que el Padre no fue siempre un Padre para el Hijo, porque el Hijo es el hombre que fue concebido en la virgen y por lo tanto tuvo su principio por su concepción y nacimiento virginal. Por lo tanto, toda la idea de la trinidad de un supuesto Dios el Hijo eterno sin un principio, se derrumba completamente a la luz de la evidencia bíblica.


La Relación Padre e Hijo Comenzó en el Tiempo

Hebreos 1:5 cita a 2. Samuel 7:14 donde el Padre dijo: “Yo le SERÉ a él Padre, y ÉL ME SERÁ A MÍ HIJO”.

Si un Dios el Hijo estuvo eternamente “al lado del Padre”, tal como James White y otros apologistas trinitarios han alegado, ¿entonces cómo podría el Hijo haber existido literalmente al lado antropomórfico del Padre, mientras que el Padre habló proféticamente de su futuro Hijo diciendo: “Yo le SERÉ a él Padre, y Él me SERÁ a mí Hijo”? ¿Cómo podría un padre tener a su lado a su hijo ya existiendo, para sin embargo decir: “Yo le SERÉ a él Padre, y Él me SERÁ a mí Hijo”? Tal eisegesis trinitaria de los textos inspirados, contradice muchos pasajes de la Escritura, incluyendo las palabras del propio Cristo cuando dijo: “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo” (Juan 5:26).

Puesto que al Hijo de Dios le fue concedida una vida en sí mismo, el Hijo no pudo haber existido como un Hijo viviente antes de que le fuera concedida esa vida por el Padre a través de su concepción y nacimiento virginal.


Un Hijo Destinado (o Previsto) No Podría Ser Atemporalmente Destinado

1. Pedro 1:20, prueba que el Hijo fue “destinado desde antes de la fundación del mundo”. El verbo griego “proginosko” se define como “conocido de antemano”.

¿Cómo podría haber existido literalmente un Hijo eterno, si éste fue preparado de antemano? Si un ángel se le apareciera a una pareja casada y les dijera: –“la mujer de esta pareja concebirá y dará a luz un hijo”–, entonces ese hijo estaría previsto para esa pareja. Sin embargo, esa pareja no podría decir que su hijo existió literalmente antes de que ellos lo hubieran engendrado. Por lo tanto, un hijo destinado (o presagiado) no pudo haber existido literalmente antes de ser engendrado, porque entonces el uso de la palabra “destinado” no tendría ningún sentido.


El Hijo fue Engendrado en Un Día Específico   

Salmos 2:7. “Mi hijo eres tú; Yo te ENGENDRÉ (yalad) HOY (yom)”. Tanto la Concordancia Strong, como la Nueva Concordancia Estándar Americana, dicen que “yom” significa “día”. De hecho, ni un solo versículo de la Escritura indica que el nombre hebreo “yom”, significa un “día eterno”.

¿Podría el Faraón haber dado una orden eterna a los esclavos israelitas en Éxodo 5:6-7? (“Y mandó Faraón aquel mismo día [yom]  a los cuadrilleros del pueblo que lo tenían a su cargo, y a sus capataces, diciendo: De aquí en adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como hasta ahora; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja” – Éxodo 5:6-7). El mismo verbo hebreo “yalad” se usa para los nacimientos de Caín y Abel en Génesis 4:1-2, lo que demuestra que el Hijo nació en un momento específico en vez de ser “engendrado eternamente” como falsamente lo alegan los trinitarios.

Puesto que ningún versículo de la Escritura indica que el verbo hebreo “yalad” significa un nacimiento eterno, sabemos que el Hijo de Dios tuvo que haber sido engendrado en un día específico. Por lo tanto, el Hijo de Dios no pudo haber sido nunca un Hijo eterno, porque el Hijo fue literalmente concebido y nacido como un verdadero Hijo en un día específico.


El Hijo Fue Hecho Señor y Cristo

Hechos 2:36 prueba que el Hijo de Dios fue “hecho Señor y Cristo”: (“a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios LE HA HECHO Señor y Cristo” – Hechos 2:36). “HECHO” se traduce del verbo griego poieó (poy-eh'-o), que Strong define como “hacer, fabricar, construir”, (b) “causar”. Es difícil imaginar que un Dios el Hijo eterno fue “hecho Señor” o que fue “causado” para ser el “Señor”, si él ya era un supuesto Dios el Hijo coigual y ya era Señor del universo.

Ser “hecho Señor y Cristo”, es lo mismo que decir que al Hijo Dios lo “constiyó heredero de todo” según Hebreos 1:2 (Helps Word Studies, define “Señor” [Griego - ‘Kurios’]  “propiamente, una persona que ejerce derechos de propiedad absolutos, Señor [en los papiros, 2962 (kýrios) también denota un dueño (amo) ejerciendo plenos derechos”]). Por lo tanto, el título Hijo de Dios se refiere al hombre que fue hecho Señor y Cristo (Cristo significa literalmente “el ungido”) en lugar de un supuesto Dios el Hijo eterno y coigual.


El Hijo es la Copia Reproducida de la Persona del Padre como una Persona Humana

Hebreos 1:3 (KJV) declara que el Hijo “es el resplandor (apaugasma = “Brillo Reflejado”- Thayer) de su gloria (la gloria del Padre), y la imagen (karaktér = “reproducción”/ “copia impresa” / “estampa”) expresa de su Persona  (Hipóstasis = “Sustancia del Ser” de la Persona del Padre)”.

Si las palabras de la Escritura inspirada significan algo, entonces el Hijo no pudo haber existido desde siempre, antes de ser “reproducido” como la “copia impresa” de la Persona del Padre. Lucas 1:35 y Mateo 1:20 demuestran que el Hijo fue reproducido o copiado desde la Persona del Padre, cuando el Espíritu Santo descendió sobre la virgen (Lucas 1:35 – “el Espíritu Santo vendrá sobre ti”; Mateo 1:20 – “lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”) para para producir un Hijo humano.

Mateo 1:20 declara que el Hijo fue producido desde (griego “ek”: de, desde el) el Espíritu Santo, y Gálatas 4:4 declara que el Hijo fue producido desde (griego “ek”: de, desde el) una mujer. Así, la Escritura inspirada llama a Jesús tanto el Dios Fuerte como el Padre Eterno (Isaías 9:6) según su divinidad desde el Espíritu Santo del Padre, y el Niño nacido y el Hijo dado (Isaías 9:6) según su humanidad desde su madre María.

Bajo Hebreos 1:3, el léxico Greco-Inglés del Nuevo Testamento y Otros Principios de la Literatura Cristiana, 3a edición (BDAG), confirma que el sustantivo griego “KARAKTÉR” usado en Hebreos 1:32, prueba que el Hijo es Dios el Padre “producido... reproducido, representado” como  “un ser humano como la reproducción de su propia identidad/realidad... Cristo es una representación exacta del verdadero ser de Dios, Hb. 1:3”.

Puesto que Hebreos 1:3 afirma claramente que el Hijo es “el resplandor de su gloria y la imagen expresa de su Persona”, en referencia a la Persona del Padre, entonces el Hijo tiene que ser el “ser humano como la reproducción de su propia identidad (la identidad del Padre)”.

La teología trinitaria alega que una eterna y coigual Persona de Dios el Hijo ha existido desde siempre desde la eternidad pasada. Entonces, ¿cómo va a ser posible que un eterno Dios el Hijo sea “la producción… reproducción”  “del verdadero ser de Dios”  como “un ser humano” que es “la reproducción de su propia identidad (la identidad del Padre)” si el Hijo siempre ha existido eternamente sin haber sido “producido”?

Dado que los léxicos griegos demuestran que Hebreos 1:3 en el griego original expone a Jesús como un “producido… ser humano” “salido de” (“ek” = “desde”, “salido de” – Mateo 1:20) la “propia identidad” del Padre, sabemos que el Hijo es el hombre que es “el verdadero ser de Dios” que se convirtió en “un ser humano” en la encarnación a través de la virgen. Así, podemos ver claramente que Hebreos 1:3 está dirigiéndose al Hijo como “el resplandor de su gloria (la gloria del Padre) y la imagen expresa de su persona (la Persona del Padre)” como una persona humana total y completa por la encarnación a través de la virgen hebrea, en lugar de una supuesta Persona de Dios el Hijo distinta, coigal y coeterna.

Ningún apologista trinitario ha podido explicar por qué Hebreos 1:3 usa el sustantivo griego “KARAKTÉR”, que muestra que el Hijo fue “producido” como “una reproducción exacta” o “copia” de la “sustancia del ser” (“hipóstasis”) del Padre, mientras que supuestamente es un Hijo eterno. Es imposible que algo sea reproducido o copiado desde un original sin que tenga un origen específico en un tiempo. ¿Cómo es que el Hijo pudo haber existido desde siempre como un supuesto Hijo eterno, mientras que fue “reproducido” como la “copia” de la Persona del Padre como un ser humano (una persona humana)?


El Hijo es Dios con Nosotros, Como un Ser Humano Auténtico que Tuvo su Inicio en el Tiempo

Así como me han criticado porque en el debate con el apologista trinitario Ethan Smith dije que yo estaba de acuerdo con esta afirmación de Arrio: “hubo un tiempo en el que el Hijo no existió”, el apologista Edward Dalcour criticó al escritor unicitario David K. Bernard por enseñar como Arrio, que “HUBO UN TIEMPO CUANDO EL HIJO NO EXISTÍA”.

El Dr. David Bernard escribió: “hubo un tiempo cuando el Hijo no existía” (La Unicidad de Dios, página 105). El autor trinitario Edward Dalcour condenó a David Bernard por “rechazar la pre-existencia del Hijo” y por usar una frase “comparable con la frase clave de la enseñanza de Arrio: 'Hubo un tiempo en el que Él [el Hijo] no era'” (Una Mirada Definitiva a la Teología de la Unicidad, Edward Dalcour, pág. 108), pero Dalcour ni siquiera se molestó por mencionar la distinción doctrinal entre el arrianismo y la unicidad.

Aunque la teología de la Unicidad puede estar de acuerdo con la frase clave de Arrio (“hubo un tiempo en el que el Hijo no era”), nos diferenciamos de Arrio en que creemos que Aquel que se convirtió en el Hijo, pre-existió a su concepción y nacimiento virginal como el Dios Fuerte y el Padre Eterno (Isaías 9:6), antes de encarnarse como un verdadero hombre.

Por lo tanto, la teología de la unicidad afirma la deidad del Dios que se convirtió en el Niño nacido y el Hijo dado, mientras que Arrio negó por completo la deidad de Cristo. Por lo tanto, aunque rechazamos la negación de Arrio de que el eterno Espíritu Santo del Padre descendió sobre la virgen (Lucas 1:35, Juan 6:38) para encarnarse como el Hijo (1. Timoteo 2:5, Mateo 1:20, Hebreos 1:3, Hebreos 2:14), estamos de acuerdo con Arrio en que el Hijo como Hijo, nunca fue un Hijo eterno sin principio.

La teología de la Unicidad cree que el Hijo de Dios vivió una vida humana auténtica, porque el Hijo es el Espíritu Santo de Dios el Padre que también se convirtió en el hombre que se formó en la virgen hebrea. Así, el Hijo de Dios no es Dios viviendo en medio de la humanidad como Dios, sino que más bien el Hijo de Dios, es Dios viviendo en medio de la humanidad como un verdadero hombre entre los hombres. Puesto que es imposible que Dios como Dios le ore a Dios, y ya que es imposible que Dios como Dios sea tentado por el mal, sabemos entonces que Jesucristo de Nazaret es Dios encarnado con nosotros, como un ser humano genuino que fue hecho exactamente como están hechos todos los seres humanos (Hebreos 2:17).

Los siguientes extractos son del artículo de J. L. Hall en el Heraldo Pentecostal (una publicación de la Iglesia Pentecostal Unida Internacional):

“¿Jesús se oró a sí mismo? ¡No! ¡No cuando comprendemos que Jesús era Dios y hombre! Jesús no oró en su deidad, porque Dios no necesita orar a nadie. Como hombre, Jesús oró a Dios, no a su humanidad. Él no oró a su propia humanidad, sino al único Dios verdadero; al mismo Dios que habitó en su humanidad y que también habita en el universo”.

El hermano Hall escribió en la misma publicación: “Los hechos bíblicos revelan que Jesús vivió como un ser humano auténtico, y que Él no asumió solamente la apariencia de carne (1). Por lo tanto, no debemos sorprendernos de que Él haya orado a Dios buscando fortaleza, guía y seguridad. Por otra parte, no debemos sorprendernos de que Jesús tuviera una voluntad distinta a la de Dios (2), ya que Él era verdaderamente humano en espíritu y alma, y poseía una autoconciencia de su humanidad. Las oraciones de Jesús a Dios el Padre, provinieron de su vida humana, de la encarnación. Sus oraciones no fueron las de una persona divina hacia otra persona divina, sino las de un ser humano auténtico orando al único Dios verdadero. La oración consiste en un ser inferior suplicándole a un ser superior. Si el que ora es igual en poder y autoridad a aquel a quien le está orando, no hay oración genuina”. (¿Se Oró Jesús a Sí Mismo?, Artículo del Heraldo Pentecostal de Julio, Publicación de la Iglesia Pentecostal Unida Internacional, por J. L. Hall).

La teología de la unicidad enseña claramente que Dios se convirtió en un ser humano genuino en su encarnación a través de la virgen, y que vivió como un ser humano auténtico (aunque Él nunca dejó de existir como Dios, pero a la vez vino a existir como un hombre). Esto explica las oraciones y las tentaciones de Jesucristo como un verdadero hombre que vivió entre los hombres. Por lo tanto, los teólogos unicitarios reconocen que Jesucristo es a la vez el Dios Todopoderoso en cuanto a su verdadera identidad divina, y que también es completamente hombre en cuanto a su verdadera identidad humana, porque Dios mismo se convirtió en un hombre dentro de la virgen hebrea.

El autor unicitario Talmadge French, afirmó que Dios se convirtió en un hombre en la encarnación a través de la virgen. En el tiempo 9:40 de la conferencia del Dr. Talmadge French sobre “El Pentecostalismo Unicitario en la Perspectiva Global”, Talmadge French dijo: “¿Cómo Dios se hizo hombre y aún así permaneció siendo Dios? ¿Cómo es Dios Padre, Hijo y Espíritu, y sin embargo es un solo Dios? Esta es una revelación impresionante”. (Conferencia del Dr. Talmadge French, El Pentecostalismo Unicitario en la Perspectiva Global / YouTube Video: https://youtu.be/Ag4taz7GRS8).

El autor unicitario, Dr. Daniel Segraves, escribió que Jesús es Dios manifestado en la genuina y completa EXISTENCIA HUMANA: “Todo lo que Jesús hizo y dijo, lo hizo y dijo como lo que Él era, Dios manifestado en una existencia humana auténtica y completa”. (Dr. Daniel Segraves, Artículo: Pensamientos sobre Juan 17:5, 3/23/2010 http://evidentialfaith.blogspot.com/2010/03/thoughts-on-john-175-by-dr-daniel-l.html).

William Chalfant es un respetado autor unicitario, que escribió lo siguiente en Una crítica de la Teología de los Escritores Bíblicos:

“Si Jesucristo no es el Dios Todopoderoso (Dios el Padre), entonces Él no es capaz de salvarnos (pero Él lo es). De otro lado, si Jesús de Nazaret no es el verdadero Hijo de María y un ser humano genuino, descendiente de David y Abraham, entonces Él no puede ser nuestro Redentor y nuestro sacrificio por los pecados. Negar su divinidad maravillosa (como Dios el Padre), es robarle su gloria legítima. De otro lado, negar su verdadera humanidad es robarnos nuestro sacrificio de sangre, que fue colgado en nuestro lugar en la antigua cruz rugosa. Si Él no es uno de nosotros, entonces no tenemos un verdadero Mediador. 1. Timoteo 2.5 dice: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre (antropos)”. Si Él no fuera verdadero antropos y verdadero Dios, entonces nuestra fe sería vana, pero no es vana porque él estuvo en mi lugar”.

Alrededor de los veintitrés minutos y cuarenta y cinco segundos del Debate de David Bernard con Robert Morey, el hermano Bernard declaró: “Cuando hablamos de Jesús conversando con el Padre, es comprensible que Jesús estuviera hablando como UN SER HUMANO AUTÉNTICO”. Y a los veintitrés minutos y trece segundos del mismo debate, el Dr. Bernard dijo que las oraciones de Jesús estaban “siempre en el contexto de UNA VERDADERA VIDA HUMANA”.

Luego, a unos veinticuatro minutos y treinta segundos, el hermano Bernard dijo: “Debes entender que fue como un SER HUMANO REAL que sometió su voluntad a Dios”. (Del debate de David K. Bernard con Robert Morey, YouTube Video: https://youtu.be/MiWZKjbeMMc).

La posición teológica de la unicidad, no enseña que Jesús oró al Padre como el Padre, ya que nuestra posición afirma que Jesús oró y sometió su voluntad humana al Padre como un ser humano real. Por lo tanto, Dios el Padre fue capaz de operar como el Dios inmutable por fuera de la encarnación con una sola voluntad divina, mientras que el Niño nacido y el Hijo dado es Dios el Padre con nosotros como “un SER HUMANO auténtico” que oró “en el contexto de UNA VERDADERA VIDA HUMANA” con una verdadera voluntad humana.

Así, tenemos a una sola Persona Divina que es el Padre, y a un solo mediador entre esa Persona divina y toda la humanidad, que es el hombre Cristo Jesús (1. Timoteo 2: 5), pues “el único Dios verdadero” (Juan 17:3) también se convirtió en un ser humano auténtico como una persona humana, porque una Persona Divina en su condición de Persona Divina, no puede mediar o interactuar consigo misma.

Por lo tanto, la posición teológica del Dr. David Bernard es la misma posición teológica que la mía, a pesar de que el apologista trinitario Ethan Smith ha afirmado que yo contradije a la teología de la unicidad porque declaré que la Persona del Padre también se convirtió en una persona humana: Dios como una Persona Divina y como una persona humana. (Video de YouTube de Ethan Smith: https://youtu.be/nk2kdrm4pT4 – Videos de Youtube de respuesta de Steve Ritchie: https://youtu.be/HxdDQqshMkY y https://youtu.be/hqgns1Dtrbk).

He descubierto que la mayoría de las personas que no son unicitarias, creen erróneamente que nosotros creemos que Jesús es Dios el Padre con nosotros como Dios el Padre, en lugar de Dios el Padre que vive con nosotros como un ser humano genuino, por lo tanto se ríen y ridiculizan nuestra posición, antes de tomarse el tiempo para examinar honestamente cuál es nuestra posición real.

INVOCAMOS EL NOMBRE DEL SEÑOR JESÚS EN EL BAUTISMO EN AGUA, según Romanos 10:12-13. “Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”. No estamos alegando que Jesús sea simplemente Dios en la carne, sino que estamos afirmando que Jesús es Dios con nosotros como un hombre genuino en la carne, que podía orar y ser tentado por el diablo como un ser humano auténtico.


El Hijo Nunca Poseyó el Nombre Divino de Yahvé Sino Hasta que le Fue Dado

La doctrina de la trinidad dice que un supuesto Dios el Hijo siempre co-igual y coeterno, ha gobernado como un individuo distinto con Dios el Padre. Esto significaría que el supuesto Dios el Hijo, debería haber poseído el Nombre de Yahvé (Jehová) junto con el Padre durante la eternidad pasada. Pero si las Escrituras demuestran que el Hijo como Hijo nunca poseyó el Nombre de Yahvé antes de que se le diera, entonces toda la doctrina de la trinidad es destruída.

Jeremías 23:5-6. “levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey… y este será SU NOMBRE con el cual LE LLAMARÁN: YAHVÉ (JEHOVÁ), justicia nuestra”.

Sabemos que el contexto de Jeremías 23:5-6, está dirigiéndose a Jesucristo como el “renuevo justo” que vino de la simiente de David. Puesto que en el futuro profético, Cristo sería llamado Yahvé, sabemos que Cristo Jesús como Hijo, nunca podría haber sido llamado Yahvé por toda la eternidad pasada. Para empezar, ¿por qué la Escritura diría que al Hijo “le llamarán Yahvé”, si Él ya era llamado Yahvé eternamente?

Mateo 1:21-23. “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS (Yahvé es Salvación), porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”.

El Nombre de Jesús en hebreo significa literalmente “Yahvé (Jehová) es Salvación”. Observe que el contexto de Mateo 1:21-23 declara que el Hijo sería llamado Jesús (Yahvé es Salvación), en lugar de decir que el Hijo había sido llamado desde siempre Yahvé nuestro Salvador durante toda la eternidad pasada. Por lo tanto, sabemos que el Hijo es el hombre al que tuvo que serle dado el nombre de Yahvé debido a su principio por su engendramiento virginal.

Las Escrituras nos informan repetidamente, que el Hijo es el hombre Cristo Jesús, al que se le dio el nombre de Yahvé Dios el Padre, en lugar de que haya poseído ese nombre divino desde siempre.

Juan 5:43. “Yo he venido EN NOMBRE DE MI PADRE

Juan 17:11 (NVI). “Padre santo, protégelos con el poder de TU NOMBRE, el nombre que ME DISTE”.

Filipenses 2:9. “Dios también le exaltó hasta lo sumo, y LE DIO UN NOMBRE QUE ES SOBRE TODO NOMBRE”.

Hebreos 1:4. “hecho tanto superior a los ángeles, cuanto HEREDÓ más excelente NOMBRE que ellos”.

Preguntamos a nuestros amigos trinitarios ¿por qué vendría el Hijo en el nombre de su Padre según Juan 5:43, si el Hijo es el nombre de una supuesta segunda persona divina de una supuesta trinidad de tres personas? ¡Porque si el Hijo fuera la segunda y coigual Persona Divina de la Trinidad, entonces tendría que haber venido en su propio y coigual nombre distinto, en lugar de en el Nombre del Padre! De la misma manera, si el Hijo como Hijo siempre ha poseído “el nombre sobre todo nombre”, entonces ¿cómo pudo el Hijo recibir el Nombre del Padre mientras que siempre lo poseyó? Por lo tanto, el Hijo tuvo que haber obtenido el nombre sobre todo nombre, en razón a que el Hijo es el hombre Cristo Jesús, en vez de un supuesto Dios el Hijo eterno.

La evidencia bíblica que demuestra que al Hijo se le dio el nombre del Padre, explica por qué los apóstoles siempre bautizaron solamente en el Nombre de Jesucristo (Hechos 2:38, 8:16, 10:48, 19:5; Romanos 6:3-5; Colosenses 2:12; Gálatas 3:27), pues Jesucristo ha recibido por herencia humana el nombre divino de su Padre (“Yahvé es Salvación”) debido a que el Hijo es Emanuel, Dios con nosotros como un verdadero hombre que vive entre los hombres. En concordancia, Mateo 28:19 prueba que sólo hay un Nombre Divino del Padre, del Hijo y del Espíritu.

Mateo 28:19. “…bautizándolos en el nombre (el griego “anoma” se refiere a un nombre singular) del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

Isaías 9:6. “Porque un niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

Isaías 7:14. “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”.

Mateo 1:23. “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”.

Mateo 1:23 confirma que la profecía de Isaías 7:10-14 se cumplió en Jesús, porque Jesús es “Emanuel” que se traduce como “Dios con nosotros”. Así, Isaías 9:6 es una profecía que predice que el niño nacido y el Hijo dado, sería llamado por el mismo nombre que el Dios Fuerte y el Padre Eterno (Juan 17:11, Filipenses 2:9, Hebreos 1:4).

Es por eso que el profeta Jeremías escribió acerca del Hijo, que “será su nombre (tiempo futuro) con el cual le llamarán: Yahvé, justicia nuestra”. (Jeremías 23:5-6 – Un supuesto Dios el Hijo, tendría que haber sido llamado Yahvé desde siempre). Y es por eso que el Salmo 118:14 dice: “Mi fortaleza y mi cántico es YAH, y Él ME HA SIDO POR SALVACIÓN”.


El Hijo es el Predestinado Señor del Universo

Hebreos 1:1-2. (Weymouth NT). “Dios, que en los días antiguos habló a nuestros antepasados en muchos mensajes distintos y por diversos métodos a través de los Profetas, en estos días finales nos ha hablado a través de un Hijo, quien es el Señor predestinado del universo, y a través de quien Él hizo las Edades”.

El autor unicitario, Dr. Daniel Segraves, escribió: “...la declaración de que Dios 'en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo', que contrasta con la comunicación previa de Dios a través de los profetas, indica gramaticalmente que Dios nunca habló por su Hijo antes de 'estos últimos días'. Si pudiéramos usar 'Hijo' en un sentido pre-encarnacional, sería inadmisible pensar que Dios nunca habló por el Hijo desde toda la eternidad y a lo largo de toda la era de las Escrituras Hebreas, sino hasta la Encarnación” (Daniel Segraves, Hebreos: Cosas Mejores Vol. 1, Hazelwood, MO: Word Aflame Press, 1996, 31-32).


¿Podría un Dios el Hijo Coigual, Haber Estado Callado Desde Génesis Hasta Malaquías?

Los apologistas trinitarios, afirman a menudo que un Dios el Hijo podría ser visto como uno de los ángeles que habló con los antepasados israelitas, aunque Hebreos 1:1-2 declara que Dios no “nos ha hablado por el Hijo” sino hasta “estos postreros días”.

¿Si el Hijo de Dios habló a los antepasados israelitas antes de “estos postreros días”, por qué Hebreos 1:1 dice que Dios “en los días antiguos habló a nuestros antepasados en muchos mensajes distintos y por diversos métodos a través de los Profetas”, pero que “en estos días finales nos ha hablado a través de un Hijo, quien es el Señor predestinado del universo, y a través de quien Él hizo las Edades”? (En Hechos 2:17, Pedro citó a Joel 2:28 para mostrar que el siglo primero fue el comienzo de los postreros días, “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne”).

Si el Hijo ha existido desde siempre como un Dios el Hijo coeterno y coigual, entonces parece extraño que ese Dios el Hijo hubiera estado completamente en silencio hasta los últimos días.

Ningún Trinitario puede explicar, por qué no hay un solo versículo de la Escritura que muestre que el Hijo como un supuesto Dios el Hijo, haya hablado realmente alguna vez en las Escrituras Hebreas. Igualmente, parece muy extraño que “el predestinado Señor del universo” pudiera haber creado las edades humanas como el agente del Padre, mientras que fue “destinado” (1. Pedro 1:20), “predestinado” (Hebreos 1:2) y “designado” por Dios el Padre como aquel que es el predestinado “heredero de todo” (Hebreos 1:2) y que fue puesto sobre las obras de sus manos (las del Padre). (Hebreos 2:7, Salmo 8:6).

¿Cómo es posible que un supuesto Dios el Hijo pre-encarnado, haya sido designado heredero de todas las cosas (Hebreos 1:2), si ese Dios el Hijo ya era un soberano coigual sobre todas las cosas? De la misma manera, un supuesto Dios el Hijo coigual, no debería haber sido determinado como Señor sobre las obras de las manos del Padre (Salmo 8:6, Hebreos 2:7), si el Hijo en su condición de Hijo efectivamente creó como agente del Padre en la creación


El Hijo fue Hecho Superior a los Ángeles Cuando Heredó el Nombre del Padre

Hebreos 1:4. “hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos”.

¿Cómo podría exactamente un supuesto Dios el Hijo eterno y coigual, ser “HECHO… superior a los ángeles”, si para empezar él ya era superior a los ángeles como un Dios el Hijo coigual? De la misma manera, ¿cómo se podría decir que un supuesto Dios el Hijo eterno y coigual, ha heredado más excelente nombre que los ángeles, si él siempre poseyó el nombre más excelente desde la eternidad pasada? Además, puesto que los teólogos trinitarios han afirmado tradicionalmente que el título de “Hijo” es el nombre del supuesto Dios el Hijo eterno, ¿cómo podría exactamente el Hijo haber heredado su nombre como Hijo, si él siempre hubiera poseído ese nombre desde la eternidad pasada?


Dios el Padre Ordenó a los Ángeles Adorar al Hijo en el Mundo

¿Cómo pueden los trinitarios creer que un Dios el Hijo coigal y coeterno (atemporal), fue el Dios primogénito pre-encarnado, antes de nacer realmente? ¿Puede Dios como Dios ser literalmente un Dios el primogénito antes de que realmente naciera? La única comprensión viable de la palabra “primogénito” en relación con Cristo Jesús, es que él fue “primogénito” en la mente profética y en la planificación de Dios, tal como fue llamado el “Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” en Apocalipsis 13:8.

Por lo tanto, el Dios que llama a las cosas que no son como si fueran (Romanos 4:17), ya había hablado de Cristo como siendo asesinado y siendo el primogénito, antes de que realmente hubiera sido matado y hubiera nacido.

En Colosenses 1:15, el Hijo de Dios también es llamado “la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación”, antes de que el Hijo realmente naciera. Por lo tanto, literalmente Dios introdujo a su “primogénito en el mundo”, después de que el Hijo fue “destinado desde antes de la fundación del mundo” (1. Pedro 1:20).

¿Por qué razón se les habría ordenado a los ángeles adorar al Hijo después de haber sido traído al mundo, si los ángeles ya estaban adorando al Hijo como un presunto Dios el primogénito pre-encarnado? Por lo tanto, el Hijo no podría haber existido eternamente como un Dios el Hijo, pues nunca se habría ordenado a los ángeles a que adoraran al Hijo, si desde la eternidad ya habían estado adorando al Hijo como Hijo.


El Hijo es Yahvé Encarnado, que se Ha Sentado en el Trono de David – Hebreos 1:8-12

Hebreos 1:8-9 (Biblia Literal de Berea). “Pero del Hijo: 'Tu trono, oh Dios, es desde el siglo y hasta el siglo, y el cetro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y odiado la maldad; Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con aceite de regocijo por encima de tus compañeros”.

Sabemos que Hebreos 1:8-9 es una cita directa de una profecía mesiánica encontrada en el Salmo 45:6-7, en la cual el futuro Niño nacido y el Hijo dado, después de haber sido concebido y nacido en el planeta Tierra, amaría la justicia y aborrecería la maldad, pues es imposible que un Dios el Hijo coigual tenga a un Dios (“tu Dios, te ha ungido”), mientras que es ungido por su Dios por encima de sus compañeros humanos (“con aceite de regocijo por encima de tus compañeros”). De la misma manera, es ridículo afirmar que un Dios el Hijo coigual podría ser ungido por su Dios, pues el que unge es mayor que el que es ungido.

La Biblia Literal de Berea excluye la frase: -“Él dice”-, del texto de Hebreos 1:8, porque no aparece en ninguno de los manuscritos griegos originales. Por lo tanto, la idea trinitaria de que Dios el Padre realmente le habló a su Hijo diciéndole: “Tu trono, oh Dios”, es totalmente especulativa y sin ningún apoyo probatorio por parte de las Escrituras.

Muchas traducciones ponen en letras cursivas a la frase -“Él dice”-, porque esas palabras fueron agregadas más adelante por los traductores. De hecho, ya que Hebreos 1:8-9 es una cita mesiánica directa de la canción hallada en Salmo 45:6-7, sabemos que Dios no estaba hablando directamente esas palabras. Por lo tanto, hubiera sido más bíblicamente ajustado agregar a Hebreos 1:8 la frase -“la Escritura dice”- en letras cursivas, en lugar de -“Él dice”-.

Salmo 45:1-7. “1 Rebosa mi corazón palabra buena; dirijo al rey mi canto; mi lengua es pluma de escribiente muy ligero. 2 Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre. 3 Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad. 4 En tu gloria sé prosperado; cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, y tu diestra te enseñará cosas terribles. 5 Tus saetas agudas, con que caerán pueblos debajo de ti, penetrarán en el corazón de los enemigos del rey. 6 Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino. 7 Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”.

El Comentario de Benson indica que el Salmista fue el individuo que compuso las palabras halladas en el Salmo capítulo cuarenta y cinco, en vez de que el Dios Padre le hablara directamente a su Hijo. El Comentario de Benson explica el significado hebreo de las palabras del salmista en el Salmo 45:1.

“'Hablaré de las cosas que he hecho' —Hebreo, מעשׂי, magnasi, 'mi obra o composición'—tocante al rey, el Rey Mesías y su gobierno”. (Comentario de Benson, Salmo 45:1).

Dado que el Espíritu de Dios inspiró al Salmista a escribir el Salmo cuarenta y cinco, sabemos que fue el salmista quien escribió: -“dirijo al rey mi canto”- en un salmo (o una canción), en vez de que Dios el Padre le hablara directamente a su futuro Niño nacido e Hijo dado. Si Dios el Padre le hubiera hablado directamente a su Hijo diciéndole: -“Tu trono, oh Dios”-, ¿cómo podría Dios el Padre decir también: “te ungió Dios, el Dios tuyo”?

Por lo tanto, sabemos que el salmista fue inspirado para dirigirse al Mesías identificándolo como el mismo Dios que como hombre ascendería al trono de David (Isaías 9:7 – “Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia…”), al que las Escrituras inspiradas también identifican como “el trono de Yahvé” (1. Crónicas 29:23 – “Y se sentó Salomón por rey en el trono de Yahvé en lugar de David su padre”) y el trono de Dios y del Cordero (Apocalipsis 22:3 – “…y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán”).

Luego, Hebreos 1:10-12 pasa a citar un Salmo completamente diferente, que es Salmo 102:24-27, en el cual el salmista está orando a su Creador, diciendo: “24 Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; por generación de generaciones son tus años. 25 Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. 26 Ellos perecerán, mas tú permanecerás; y todos ellos como una vestidura se envejecerán; como un vestido los mudarás, y serán mudados; 27 pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán” (Salmo 102:24-27).

Cualquiera que lea el Salmo 102 en su totalidad, verá claramente que todo el capítulo es una oración del Salmista a Yahvé su Dios, pidiéndole ayuda (El Salmo 102:1, dice: “Yahvé, escucha mi oración, y llegue a ti mi clamor”). Por lo tanto, el mismo Salmista que dijo: “no me cortes en la mitad de mis días”, continúa orando, “Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos”.

Sabemos que Hebreos 1:10 se dirige a las manos del Padre, así como Hebreos 2:7 cita al Salmo 8:5-6 para mostrar que el Padre hizo señorear al Hijo sobre las obras de sus manos (“Le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos” – Hebreos 2:7, Salmo 8:5-6). Así, podemos ver claramente que Hebreos 1:10 cita al Salmo 102:25 para demostrar que Jesús es el Creador en su condición de Yahvé Dios el Padre, antes de que Él se convirtiera en el Niño humano nacido y el Hijo dado.

Hebreos 1:10-12. “Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán”.

Los teólogos unicitarios coinciden en que la verdadera identidad del Hijo es el Espíritu de Yahvé Dios el Creador, antes de que el Espíritu Santo se encarnara como el Niño humano nacido y el Hijo dado. En contraposición, los trinitarios asumen falsamente que Hebreos 1:10-12 está dirigiéndose a un Yahvé Dios el Hijo pre-encarnado y co-igual, que creó todas las cosas como un Hijo.

Sin embargo, no hay ni un fragmento de evidencia bíblica que sugiera que el Hijo preexistió a su nacimiento como el Hijo, porque las Escrituras sólo hablan de que Yahvé Dios el Padre como el Creador, “lo hizo Señor (al Hijo) sobre las obras de sus manos” (las manos del Padre – Salmo 8:6 Biblia Cristiana Estándar de Holman). Preguntamos a los trinitarios: ¿Cómo es posible que el Hijo haya podido ser un supuesto agente del Padre en la creación, si toda esa creación fue hecha por las manos del Padre, pues el Padre hizo señorear al Hijo sobre las obras de sus manos?

Hebreos 2:7 cita al Salmo 8:5-6, para probar que el Hijo ha sido designado como Señor sobre las obras de las manos del Padre. “LE HICISTE UN POCO MENOR QUE LOS ÁNGELES, LE CORONASTE DE GLORIA Y DE HONRA, Y LE PUSISTE SOBRE LAS OBRAS DE TUS MANOS” (Hebreos 2:7).

Algunos han dicho que el Salmo 8:5-6 y Hebreos 2:7, no se dirigen a Jesús como el que ha sido puesto sobre las obras de las manos del Padre, pero Hebreos 2:8-9 continúa afirmando claramente que este pasaje está hablando de Jesús: “TODO LO SUJETASTE BAJO SUS PIES. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas. Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús...”.

Los apologistas trinitarios no pueden explicar cómo el Hijo creó todas las cosas como un Hijo, siendo que fue hecho Señor sobre las obras de las manos del Padre. La única explicación viable es sostenida por los creyentes unicitarios. Mientras que el Hijo es el hombre que ha sido puesto sobre las obras de las manos del Padre, Aquel que se hizo hombre como el Niño nacido y el Hijo dado, es el mismo Padre encarnado como un hombre verdadero (Isaías 9:6 – “Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado… y se llamará su nombre… Dios Fuerte, Padre Eterno”).

Hebreos 3:3-4, confirma el hecho de que la verdadera identidad del Hijo es Yahvé Dios el Creador, antes de que llegara a ser un Hijo como “Jesucristo hombre” (1. Timoteo 2:5). “Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios”.

Note cómo el sujeto del texto es Jesús como un hombre que se considera digno de más gloria que Moisés, porque “hizo todas las cosas” como Dios antes de convertirse en el Niño nacido y el Hijo dado. El texto no indica que el Hijo edificó todas las cosas como el Hijo. El texto afirma claramente que Jesús es la verdadera identidad divina que “hizo todas las cosas” como Dios antes de convertirse en un Hijo humano.


El Hijo es el Hombre que Ascendió a la Diestra de Yahvé

Hebreos 1:13. “Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?”

El inspirado autor de Hebreos, citó una parte del Salmo 110:1 para mostrar que Jesucristo es al que se refiere la profecía en su ascensión al cielo. El Salmo 110:1 en el texto hebreo, muestra que Yahvé habló proféticamente al Señor de David [el Mesías como un "señor humano"] diciendo: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”.

“El SEÑOR [Yahvé] dijo a mi Señor [adón]: 'Siéntate a mi diestra, hasta que haga de tus enemigos un estrado para tus pies'”. (Salmo 110:1 NASB).

Observe que el nombre divino de Yahvé aparece en el texto para el Dios Altísimo, que habla al Señor Mesías identificándolo con el sustantivo hebreo “adón”. Adón se usa normalmente para maestros y señores humanos en toda la Biblia hebrea, pero rara vez se usa para referirse al Dios Altísimo.

Por lo tanto, el uso normativo de “adon” en el contexto del Salmo 110:1 donde es distinguido de Yahvé, indica que el único Dios verdadero es nuestro Padre Celestial, quien proféticamente habló de su futuro Niño nacido e Hijo dado, como el “adón” humano que sería exaltado a su derecha antropomórfica en el futuro profético.

Hechos 2:34-35 demuestra que el Salmo 110:1 es una profecía mesiánica sobre la ascensión del hombre Cristo Jesús al cielo, porque el apóstol Pedro citó al Salmo 110:1 para probar que Jesús ascendió al cielo en su cuerpo resucitado.

“Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor [Yahvé] a mi Señor [adón]: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (Hechos 2:34-35).

Aquí encontramos a través del apóstol inspirado, que el Salmo 110:1 se refiere a la ascensión corporal del Mesías al cielo, en la cual el Hijo sería exaltado a la más alta posición de autoridad bajo el propio Dios Padre.

Le preguntamos a nuestros amigos trinitarios: ¿Cómo podría Dios el Padre haber dicho a un Yahvé Dios el Hijo distinto y coigual (antes de la encarnación), “Siéntate a mi diestra”, si para empezar el Hijo ya estaba a la mano derecha antropomórfica del Padre? Por lo tanto, podemos ver que el Hijo de Dios es el hombre que tuvo su comienzo por su engendramiento virginal, mientras que el Dios que se convirtió en el Hijo como un hombre verdadero entre los hombres, nunca pudo haber tenido un tiempo de origen (1. Timoteo 3:16; Juan 8:58, Isaías 9:6, Mateo 1:18-23).


Yahvé Dios se Convirtió en un Hijo para salvarnos

Cuando leemos todo el capítulo del Salmo 118 en su contexto, encontramos que Yahvé se convirtió en nuestra salvación como Jesús, al convertirse en el Niño nacido y el Hijo dado (Isaías 9:6).

“Esta es puerta de Yahvé (Jesús es la puerta); por ella entrarán los justos. Te alabaré porque me has oído, y ME FUISTE POR SALVACIÓN. La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. De parte de Jehová es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos”. (Salmo 118:20-23).

Jesús citó el Salmo 118:23 (en Mateo 21:42, Marcos 12:10-11 y Lucas 20:17) haciendo referencia a sí mismo, lo que demuestra que Jesús es Yahvé quien se ha convertido en nuestra salvación por su propio Espíritu Santo que descendió sobre la virgen para convertirse en el Niño Cristo (Lucas 1:35).

Por lo tanto, Jesús demostró que Él es Yahvé Dios encarnado como el Mesías, cuando dijo: “¿Ni aun esta Escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo; El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Y procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud, y dejándole, se fueron” (Marcos 12:10-12).

Los fariseos no sólo percibieron que Jesús había hablado esa parábola contra ellos, sino que obviamente estaban familiarizados con el contexto del Salmo 118 que dice que Yahvé se convertiría en nuestra salvación. Así, cuando Jesús citó el Salmo 118 acerca de sí mismo, los fariseos se enfurecieron ante Jesús y trataron de matarlo, porque supusieron que también había blasfemado por afirmar ser el mismo Yahvé.

Por lo tanto, los fariseos no pudieron aceptar el hecho de que Jesús es Yahvé que se convirtió en nuestra salvación como “Dios con nosotros” (Mateo 1:23) como un verdadero hombre.


Jesús ha Sido Exaltado Para la Gloria de Dios el Padre

Filipenses 2:10-11, nos informa que toda la humanidad se inclinará un día ante Jesús y lo confesará como Señor. Pero Isaías 45:23, muestra que el Padre es el orador que es citado en Filipenses 2:10-11, que dice que toda la humanidad se inclinará y jurará ante Él como Señor (YAHVÉ).

Filipenses 2:9-11. “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es SOBRE TODO NOMBRE [Yahvé es el único Nombre sobre todo nombre], para que en el nombre de Jesús [Yahvé Salvador] SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y TODA LENGUA CONFIESE que Jesucristo es el Señor [Yahvé es transliterado como Kurios en toda la Septuaginta Griega], para gloria de Dios Padre”.

Observe que el contexto de Isaías 45:21-23, muestra que Yahvé Dios es el orador que dice:
“Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en consulta; ¿quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Yahvé? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí. Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada: Que A MÍ SE DOBLARÁ TODA RODILLA, Y JURARÁ TODA LENGUA”.

Cualquiera que compara el contexto de Isaías 45:23 con Filipenses 2:9-11, debe ver claramente que doblar la rodilla ante Jesús y confesarlo como Señor (el contexto demuestra que esto sucederá al final de esta era), es doblar la rodilla ante el Padre y confesar que el Padre es el Señor.

Por lo tanto, todas las pleitesías y confesiones a Jesús como Señor (al final de esta era), son todas “a la gloria de Dios Padre”, en lugar de a la gloria de otros dos supuestos miembros coiguales de una Trinidad. (Isaías 45:14-15, dice que los hombres “harán reverencia” ante el Mesías diciendo: “Ciertamente en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios. Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas”; Zacarías 14:9 – “Y Yahvé será rey sobre toda la tierra. En aquel día Yahvé será uno, y uno su nombre”).

Esto no es lo que uno esperaría, si el Hijo consiste de una Persona Divina verdaderamente coigual y distinta al lado del Padre. ¿Por qué se inclinarían las rodillas ante Jesús, y le confesarían como el SEÑOR “para gloria de Dios Padre”? Si el Hijo es una Persona Divina verdaderamente coigual y distinta, entonces el Hijo también debería tener su propia gloria y dignidad divinas, en lugar de solo el Padre.

Las palabras de Isaías 45:23 en su contexto, demuestran que Yahvé Dios el Padre es el orador que dijo: “Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra (Jesús es la palabra/logos en Juan 1:1, 14) en justicia, y no será revocada: Que A MÍ SE DOBLARÁ TODA RODILLA, Y JURARÁ TODA LENGUA”.

El contexto de Isaías 45:23, demuestra que el Padre es el orador que dijo que su Palabra (la Palabra del Padre es Jesús – Juan 1:1, 14, Apocalipsis 19:13) ha salido de su boca (i.e. de la boca del Padre). Puesto que el Hijo de Dios es claramente la palabra que ha salido de la boca del Padre, es absurdo creer que una verdadera Persona Divina coeterna y coigual, podría haber salido de la boca antropomórfica del Padre, mientras que fuera eterna y coigual.

Por lo tanto, el Hijo de Dios existió como el logos de Dios el Padre (como el pensamiento expresado del Padre) que luego se hizo carne para convertirse en el Hijo Cristo.

Dado que Filipenses 2:10-11 cita a Isaías 45:23, sabemos que inclinarse ante Jesús y confesarlo como SEÑOR, es inclinarse y jurar "A MÍ" [AL PADRE]. Juan 14:24 (“El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió” – Juan 14:24) prueba que Jesús es la Palabra (Logos) del Padre, que ha salido de la boca del Padre. Así que cuando toda rodilla se esté inclinando y confesando a Jesucristo como Señor, sabremos que todos se estarán inclinando y confesando a Jesucristo como YAHVÉ, reconociendo que la deidad en Jesús (“Dios con nosotros” como un hombre) es la deidad del Padre que recibe toda la gloria.

Si Jesús fuera una persona divina coigual y distinta, entonces la Escritura tendría que decir: “para gloria del Hijo y del Padre”. Pero note que el Padre obtiene toda la gloria, porque el Hijo es “el resplandor de su gloria (la gloria del Padre) y la imagen expresa de su Persona (la Persona del Padre)” como una persona humana total y completa (Hebreos 1:3).

Además, ¿cómo podría el Hijo como Hijo, haber existido eternamente como una supuesta Persona de Yahvé Dios el Hijo, mientras que el Nombre de Yahvé le fue “otorgado a Él” en un momento específico del tiempo? (Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre – Filipenses 2:9) ¿A Dios como una persona verdaderamente divina, podría serle dado u otorgado el Nombre de Yahvé, aunque eternamente existiera como una Persona verdadera, eterna y coigal, distinta del Padre?

Por lo tanto, la idea trinitaria de un Dios el Hijo eterno, no puede armonizar con Filipenses 2:9 y otras Escrituras que dicen que en el transcurso del tiempo, al Hijo se le dio el Nombre del Padre (Jesús en Hebreo significa “Yahvé Salva” – Juan 5:43, 17:11; Jeremías 23:6).


Dios se Hizo un Hombre

En conclusión, mientras que el Hijo es el hombre que tuvo su principio por su engendramiento virginal, Hebreos 2:14-17 demuestra que “Él”, o sea el que “participó de carne y sangre” es Yahvé que se ha convertido en nuestra salvación, al ser hecho como un Hijo humano total y completo “del Espíritu Santo” (“José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del ['ek' = salido del] Espíritu Santo es” – Mateo 1:20; y ['ek'] 'salido de' la virgen María: “Dios envió a su Hijo, nacido de ['ek' = salido de] una mujer” – Gálatas 4: 4. “Así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo” – Juan 5:26) para salvarnos.

Por lo tanto, el nombre propio del Padre (Yahvé) le fue dado al Hijo en un momento específico, porque el ángel le dio el nombre del Hijo a José (“Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” – Mateo 1:21).    

Así, el Espíritu Santo del único Dios verdadero se convirtió milagrosamente en un hombre (Lucas 1:35, 1. Timoteo 3:16, Mateo 1:20, Hebreos 1:3) en un momento específico del tiempo (Salmo 2:7; Samuel 7:14, Hebreos 1:5), como el Niño nacido y el Hijo dado (Isaías 9:6) dentro de la virgen, para salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:20-23).